Nace el 1º de agosto de 1915 en Pistoia, Italia. La pujanza de la familia cae en desgracia con la Primera Guerra Mundial y como tantas otras emigra a la Argentina en busca de nuevos horizontes. Se radican en Córdoba y allí el pequeño Mario ingresa en un colegio salesiano y continúa en el mismo, aún cuando los mayores deciden regresar a Italia. Pasados unos años, ya establecidos, determinan la vuelta de Mario, cuyo paso por esa comunidad religiosa marca para siempre el destino de su vida. En el año 1931 ingresa en el seminario de Arezzo y el 3 de diciembre de 1944, José Mario Pantaleo es ordenado sacerdote católico en la Catedral de Mattera. En 1948, enterado de la necesidad de sacerdotes en la Argentina no duda un instante, ese es su destino. Luego de recorrer varias parroquias por el interior del país y comprobar los problemas y necesidades de la gente, decide radicarse definitivamente en González Catán, un lugar tranquilo y humilde, donde puede desarrollar su acción humanitaria. En 1972 coloca la piedra fundamental de la Iglesia Cristo Caminante que se inaugura tres años más tarde, luego viene la construcción de la Guardería, el Jardín de Infantes, la Escuela Primaria y Secundaria, la Escuela para Discapacitados, el Polideportivo, el Centro de Atención a Mayores, la Panadería, el Centro de Capacitación Laboral, entre otros. El 19 de agosto de 1992, a pocos días de haber celebrado sus 77 años, muere en la Ciudad de Buenos Aires. Los días que dura su velatorio en su querido González Catán más de quince mil personas pasan doloridas frente a la capilla ardiente. El Padre Mario Pantaleo es un sacerdote difícil de olvidar, su vida se desarrolla sobre dos senderos que recorre sin desvíos: el de la bondad y el de la modestia. En González Catán queda su Obra, destinada a los más desprotegidos, que testimonian el trabajo y la voluntad inclaudicable de un hombre de Dios y su gente. |